Durante la audiencia, la auxiliar de fiscal Carolina Brito Ledesma, de la Unidad Especializada en Homicidios I, imputó a Kaber formalmente por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Según la fiscalía, el policía se presentó en la escena del crimen en una motocicleta Honda Tornado acompañado de dos mujeres, a quienes les entregó temporalmente su arma sin el cargador. En un descuido, la víctima se acercó para mostrar cómo debía guardarse el arma, momento que Kaber aprovechó para apoderarse del arma y dispararla, causando la muerte de Díaz.
Evidencias presentadas por la fiscalía
La fiscalía presentó evidencias clave que incluyen el informe preliminar de la autopsia, testimonios de las acompañantes y grabaciones de cámaras de seguridad que registraron tanto el disparo como la huida de Kaber. Se destacó la peligrosidad del hecho, dado que ocurrió a plena luz del día y en presencia de varios testigos, entre ellos una menor de 16 años.
Tráfico de evidencias y entorpecimiento de la investigación
Tras el crimen, Kaber intentó obstruir la investigación. Se le acusa de haber dicho a un testigo que la víctima se había autolesionado, y regresar a su hogar para lavar la ropa que llevaba puesta. Durante un allanamiento, se encontró un revólver calibre 22 y un envoltorio de marihuana que Kaber había desechado en un lugar cercano a la casa de sus padres. El teléfono celular del acusado, sin embargo, no pudo ser localizado.
Reacciones en el tribunal
Durante su declaración, Kaber expresó sus disculpas a la familia de Díaz, alegando que el hecho fue un accidente y que el joven era su amigo. Sin embargo, el padre de la víctima rechazó estas disculpas, afirmando que no conocía a Kaber y exigiendo justicia. El juez a cargo del caso consideró necesario imponer la prisión preventiva, dado que el imputado tiene entrenamiento específico como policía, lo que aumenta su responsabilidad en el hecho.

