El Bernabé (Tucumán, 8 de junio de 2026).- La Ley de Salud Mental de Tucumán se encamina hacia un modelo de abordaje comunitario, impulsado por propuestas de las especialistas Fabiana Lavaque y Florencia Romero presentadas al Poder Ejecutivo. El objetivo es priorizar la intervención territorial ante la problemática de consumos y suicidio adolescente.
Nuevo paradigma para la salud mental en Tucumán
La complejidad que revisten los consumos problemáticos de sustancias y los alarmantes índices de intentos de suicidio en franjas etarias de la población adolescente exige un cambio de enfoque. Es fundamental abandonar de forma definitiva los viejos modelos de aislamiento hospitalario para migrar hacia un paradigma de intervención con arraigo netamente territorial, buscando soluciones más cercanas a la comunidad tucumana.
Bajo esta premisa científica, la especialista Fabiana Lavaque y la preventora Florencia Romero acercaron a las máximas autoridades del Poder Ejecutivo un detallado compendio de diagnósticos de campo. Además, presentaron propuestas metodológicas orientadas a nutrir la futura aplicación de la Ley de Salud Mental de Tucumán, buscando una normativa más efectiva y adaptada a las necesidades actuales.
La visión de las expertas y el respaldo oficial
Para las expertas, el éxito sustentable de la normativa radicará de forma exclusiva en su capacidad para promover el abordaje comunitario. Esto implica capacitar a los propios actores sociales del barrio como los primeros detectores de las conductas de riesgo psicosocial, fortaleciendo la red de contención desde la base de la sociedad tucumana.
Una de las virtudes políticas más destacadas de la actual gestión gubernamental, según lo manifestado por las propias profesionales tras el encuentro en la Casa de Gobierno, es la natural predisposición de las autoridades para abrir los despachos oficiales y escuchar activamente la lectura técnica de quienes caminan el territorio de forma diaria. Esta apertura es clave para el desarrollo de políticas públicas eficientes.
La especialista Lavaque ponderó que el Poder Ejecutivo tucumano tiene internalizada la cultura de la cooperación y la firma de convenios interinstitucionales como la vía más eficiente para optimizar el gasto social y multiplicar el impacto de las políticas públicas. En este sentido, la articulación orgánica con el Colegio de Psicólogos, las facultades de la Universidad Nacional de Tucumán y diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) resultará medular.
Articulación interministerial y el rol comunitario
Esta colaboración permitirá dotar de capilaridad a los nuevos centros asistenciales que estipula la ley, asegurando su llegada a cada rincón de Tucumán. La complementariedad técnica entre los ministerios de Salud y Educación se presenta como el gran pilar donde se asentará la implementación de la norma en el mediano plazo.
Las escuelas y los Centros Asistenciales de Atención Primaria de la Salud (CAPS) pasarán a funcionar como antenas de alerta temprana, integradas de forma simbiótica con los dispositivos sociocomunitarios de Desarrollo Social. Al estructurar un frente común entre la ciencia psicológica y el músculo operativo del Estado, Tucumán edifica una respuesta modélica para la región.
Este esfuerzo demuestra que aun en contextos de extrema asfixia presupuestaria provocada por el contexto nacional, el resguardo de la salud mental de las futuras generaciones se consolida como una prioridad política innegociable e irreversible para el oficialismo provincial, marcando un camino firme en la provincia.

