El Bernabé (Tucumán, 5 de mayo de 2026).- La Dirección General de Transporte de Tucumán desplegó un fuerte operativo que concluyó con el secuestro de varias unidades de transporte de pasajeros clandestinas, exponiendo un grave riesgo para la seguridad vial en la provincia.
Estos vehículos, calificados como "bombas de tiempo", circulaban con serias deficiencias mecánicas y sin la documentación reglamentaria.
Los informes técnicos a los que accedió El Bernabé detallaron el alarmante estado de las unidades incautadas. Una de ellas, por ejemplo, carecía de un sistema de frenado eficiente, situación que obligó a su traslado mediante grúa para prevenir accidentes. Además, los inspectores confirmaron que la mayoría de los vehículos no poseían la Verificación Técnica Vehicular (VTV) obligatoria ni seguro para los pasajeros, y algunos eran conducidos por personas sin licencia profesional habilitante.
La problemática de los "colectivos piratas"
La problemática de los denominados "colectivos piratas" no resulta nueva en Tucumán, aunque su reciente proliferación generó una gran preocupación entre las autoridades. Estos servicios operan captando usuarios en paradas informales, ofreciendo tarifas más bajas que las líneas oficiales. Sin embargo, a cambio de un costo menor, los pasajeros se enfrentan a una desprotección total ante cualquier eventualidad, un riesgo que muchas veces se vuelve invisible hasta que ocurre una tragedia en la ruta.
Impacto en el sistema de transporte formal y sanciones
Detrás de estos secuestros, se percibe una presión directa sobre las cámaras empresarias y los gremios del transporte. Mientras la provincia negocia subsidios y posibles aumentos de tarifa, la existencia de este transporte paralelo debilita la estructura del sistema formal y compromete la recaudación de las empresas que cumplen con todas las normativas. La Dirección de Transporte adelantó que las multas aplicadas serán "ejemplificadoras", incluyendo la inhabilitación permanente para operar servicios públicos.
El desafío de la fiscalización y las alternativas necesarias
Para la opinión pública tucumana, el secuestro de estas unidades representa una doble lectura. Por un lado, brinda la tranquilidad de retirar de circulación vehículos peligrosos de las calles. Por otro, pone en evidencia las deficiencias de un sistema de transporte público que no logra cubrir la demanda en los barrios más alejados, empujando a los ciudadanos a optar por alternativas riesgosas, como los servicios informales.
El principal desafío para la gestión actual será no solo intensificar las fiscalizaciones y operativos, sino también ofrecer alternativas reales y eficientes. Es fundamental que el ciudadano no se vea forzado a elegir entre llegar tarde a su destino o arriesgar su vida en un transporte sin las mínimas condiciones de seguridad. El Bernabé seguirá de cerca la continuidad de estos controles y el desarrollo de soluciones para evitar más víctimas en el caos vial de Tucumán.

