El Bernabé (Tucumán, 9 de mayo de 2026).- Las industrias tucumanas se preparan para un invierno crítico en 2026, con proyecciones que indican que el costo del gas podría ser hasta seis veces más caro debido a la dependencia del Gas Natural Licuado (GNL) importado.
Este escenario amenaza directamente la competitividad regional.
Invierno 2026: El desafío del costo energético en Tucumán
El panorama energético para el norte argentino, y especialmente para las industrias tucumanas, ha entrado en una fase de "realismo complejo".
Aunque la obra de reversión del Gasoducto Norte avanza, los informes técnicos que circulan en los despachos industriales de Tucumán alertan que el problema central ya no es la falta de suministro, sino el vertiginoso incremento del precio del gas.
Se estima que la factura energética podría ser hasta seis veces más costosa para este invierno.
Insuficiente capacidad y la dependencia del GNL importado
La raíz del problema es tanto técnica como geográfica.
A pesar de la finalización de las obras de reversión destinadas a enviar gas de Neuquén hacia el NOA, el sistema actual de evacuación de Vaca Muerta opera al límite de su capacidad.
Esto significa que, de los volúmenes totales extraídos de la cuenca neuquina, una parte significativa es consumida por el centro del país, dejando aproximadamente 15 millones de metros cúbicos diarios disponibles para el norte.
Ante esta realidad, y mientras la demanda residencial está garantizada, el vital aparato productivo del norte argentino, que incluye a los ingenios, citrícolas y diversas fábricas de Tucumán, deberá cubrir su déficit energético.
Para ello, se recurrirá al Gas Natural Licuado (GNL) regasificado, una solución de emergencia importada que representa un "parche" de alto costo, con precios que se consideran exorbitantes para la sostenibilidad industrial.
Costos alarmantes y advertencias desde el sector productivo
Las cifras estimadas son alarmantes y ponen en jaque cualquier plan de negocios para las empresas regionales.
Se proyecta que las industrias podrían verse obligadas a comprar gas a un valor de 23,7 dólares por MMBTU, lo que se traduce en más de 1.200 pesos por metro cúbico. Este salto en el costo energético representa un golpe severo a los márgenes de rentabilidad y la competitividad.
Frente a esta situación, la Unión Industrial de la región ya ha expresado su preocupación, advirtiendo sobre una posible reducción drástica en la capacidad firme contratada por las industrias.
La senadora nacional Flavia Royón también ha sido una de las voces más activas en señalar que, sin la finalización urgente de obras complementarias y una planificación estratégica de un nuevo gasoducto troncal, Argentina terminará gastando valiosas divisas en importaciones que podrían evitarse con infraestructura local.
Impacto en la competitividad industrial de Tucumán y el NOA
Esta coyuntura representa un desafío existencial para el modelo de federalismo productivo. Tucumán, con su fuerte liderazgo industrial en la región, no puede sostener su crecimiento y capacidad exportadora si el costo de la energía se transforma en un "arancel interno invisible".
Este encarecimiento del insumo energético es una barrera que frena el desarrollo y la expansión de las empresas locales en el mercado nacional e internacional.
La denominada "milla extra" en infraestructura energética es, en realidad, la brecha que separa a la industria del NOA de alcanzar la competitividad necesaria para exportar al mundo.
El invierno de 2026 se perfila así como una verdadera prueba de resistencia para las calderas y fábricas tucumanas, que deberán mantener su producción en un escenario donde el gas llega, pero a un costo que erosiona gravemente los márgenes de rentabilidad.

