El Bernabé (Tucumán, 8 de mayo de 2026).- Un fatal accidente laboral conmocionó a San Miguel de Tucumán este jueves, donde Martín Colondro, un joven recolector de residuos de 31 años, perdió la vida mientras cumplía con su trabajo para la empresa 9 de Julio.
El incidente ocurrió en plena jornada, dejando una profunda tristeza no solo en su familia, sino también en el cuerpo de trabajadores municipales y en toda la empresa.
Los relatos de quienes presenciaron el suceso indicaron que el joven habría resbalado al intentar subir al estribo trasero del camión, lo que lamentablemente derivó en el trágico desenlace.
Este lamentable hecho pone en relieve los peligros diarios que enfrentan los servidores públicos en la capital tucumana.
La solidaridad y el dolor de los compañeros de cuadrilla
La escena del accidente estuvo marcada por la desgarradora reacción de los compañeros de cuadrilla de Martín, quienes, según testimonios, lo acompañaron en sus últimos momentos.
“Nunca lo dejaron solo; estuvieron ahí tratando de que no se durmiera, dándole fuerzas entre lágrimas”, relató una testigo presencial.
Esta conmovedora muestra de solidaridad subraya la estrecha hermandad que se forja en un trabajo tan exigente y vital como el de la recolección de residuos, donde la camaradería se convierte en un pilar fundamental.
Los riesgos inherentes a la labor de recolección
El trágico deceso de Martín Colondro pone de manifiesto, una vez más, los considerables riesgos a los que se enfrentan diariamente los trabajadores municipales.
La labor de recolección de residuos, aunque esencial para la higiene y el orden de San Miguel de Tucumán, expone a sus operarios a situaciones peligrosas en las calles.
Este suceso doloroso resalta la urgencia de fortalecer las medidas de seguridad laboral y de generar una mayor conciencia pública sobre la importancia y el sacrificio de quienes mantienen limpia la ciudad.
Un vacío en la empresa y el reconocimiento social
A sus 31 años, Martín Colondro no era solo un nombre en una lista de empleados; era un joven con proyectos de vida, un compañero respetado y un eslabón indispensable en el complejo engranaje de la gestión de residuos.
Su partida deja un vacío inmenso en la empresa 9 de Julio y en el sector, a menudo invisible para gran parte de la sociedad. Su memoria debería ser un llamado a un reconocimiento más profundo y a una valoración justa de la silenciosa pero fundamental labor que realizan diariamente.

