El Bernabé (Tucumán, 6 de mayo de 2026).- El nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) amenaza con disparar los costos de electricidad en Tucumán. Sus límites de consumo e ingresos dejarán a miles de usuarios sin el beneficio, afectando profundamente a la provincia.
El nuevo esquema ReSEF y el límite de 300 kWh
El flamante Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) redefine las reglas del juego para el consumo eléctrico residencial en Argentina. A diferencia del esquema anterior, este nuevo sistema pone el foco en los ingresos familiares y, fundamentalmente, en la cantidad de energía consumida. Para los hogares de Tucumán, el tope de 300 kWh mensuales representa un desafío casi insuperable, una cifra que muchos consideran insuficiente para las necesidades climáticas de la región.
Superar apenas un kilovatio de este umbral significa la pérdida inmediata del subsidio, lo que se traduce en un salto abrupto a tarifas de mercado. Esta medida convertirá las boletas de EDET en un gasto inasumible para numerosas familias, impactando severamente en su economía diaria. La necesidad de utilizar aire acondicionado en Tucumán, especialmente durante los extensos y calurosos veranos, transforma este límite en una verdadera “trampa mortal” para los usuarios residenciales.
Impacto económico: tarifas de mercado y la clase media tucumana
El Gobierno Nacional ha establecido un límite de ingresos equivalente a tres Canastas Básicas Totales para mantener el acceso al subsidio energético. Esta cifra, que a primera vista parece elevada, se diluye rápidamente frente a la constante inflación, excluyendo a una parte significativa de la clase media tucumana. La falta de una visión federal en la aplicación de estas políticas es evidente, ya que las realidades de consumo difieren drásticamente entre una gran ciudad como Buenos Aires y las provincias del interior como Tucumán.
La implementación del ReSEF obliga a una re-inscripción masiva de usuarios, un proceso que, según proyecciones, muchos no lograrán completar a tiempo debido a la persistente brecha digital. Esto resultará en facturas impagables que podrían derivar en cortes de servicio, afectando aún más la calidad de vida de los tucumanos.
Asimetrías climáticas
La imposición de un tope de consumo uniforme ignora las profundas asimetrías climáticas que caracterizan a Argentina. Un tucumano promedio requiere un consumo energético significativamente mayor para mantener condiciones habitables durante gran parte del año, haciendo que los 300 kWh sea una meta inalcanzable. Este enfoque centralista castiga a las economías regionales y a las familias que dependen de la electricidad para mitigar las altas temperaturas y asegurar su bienestar básico.
El impacto negativo del nuevo esquema de subsidios no se limitará únicamente a los hogares. El comercio local en Tucumán también enfrentará una situación devastadora, ya que los crecientes costos fijos de la electricidad se volverán insostenibles, amenazando la continuidad de muchos negocios. La provincia se prepara para un escenario de facturas récord tanto en invierno como en verano, mientras la Nación centraliza los recursos y desoye los reclamos de las provincias con necesidades climáticas urgentes.

