Tucumán lidera defensa del bioetanol frente a desafíos nacionales
La provincia ratifica su postura en pro de los biocombustibles durante las discusiones sobre marcos regulatorios y transiciones energéticas.
El Bernabé (Tucumán, 20 de abril de 2026). La industria sucroalcoholera no es solo un sector económico para Tucumán; es el corazón de su identidad social y el motor que moviliza a pueblos enteros en el interior de la provincia. En el actual contexto nacional, donde se discuten marcos regulatorios y transiciones energéticas, el Gobierno de la provincia ha levantado una bandera de defensa técnica y política que no admite retrocesos. El bioetanol, derivado de nuestra caña de azúcar, se presenta hoy como la respuesta más eficiente y sustentable a la demanda de combustibles, y Tucumán está decidido a que ese liderazgo sea reconocido con reglas de juego claras y estables. La gestión provincial ha sido muy activa en la mesa del Norte Grande, logrando un bloque sólido con las provincias vecinas para exigir que cualquier modificación en la Ley de Biocombustibles no perjudique a los productores regionales. La postura es técnica: el bioetanol de caña tiene una huella de carbono ejemplar y una capacidad de generación de valor agregado en origen que pocas industrias pueden igualar. Por ello, el pedido de actualización de precios y el mantenimiento de los cupos de corte en las naftas no es un reclamo caprichoso, sino una necesidad para que los ingenios puedan planificar inversiones y garantizar la paz social durante la zafra. Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo se viene trabajando en conjunto con los industriales y los gremios para optimizar la eficiencia de las plantas. La inversión en tecnología de destilación ha permitido que Tucumán no solo produzca más, sino mejor. Sin embargo, para que ese esfuerzo rinda frutos, se requiere una visión federal por parte de las autoridades nacionales de Energía. El mensaje enviado desde la Casa de Gobierno es contundente: no se permitirá que intereses ajenos a la región pongan en riesgo el sustento de las familias cañeras. La zafra que se aproxima debe ser el símbolo de una provincia que sabe proteger lo suyo, apostando a la energía verde como puente hacia el futuro, pero siempre con los pies firmes sobre la tierra tucumana.
