El Bernabé (Tucumán, 20 de abril de 2026).- El sistema de transporte público en el Gran Tucumán atraviesa una de sus crisis más profundas, exacerbada por una falta de coordinación política que pone en jaque la movilidad de la ciudadanía.
La reunión mantenida el pasado viernes entre los referentes de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT) y los funcionarios municipales terminó en un rotundo fracaso, siendo calificada de "infructífera" por el sector empresario. Ante esta parálisis administrativa en el ámbito de la Capital, la figura del Gobernador Osvaldo Jaldo emerge como el único garante de una solución de fondo que evite medidas de fuerza y asegure que las unidades sigan circulando por las calles de Tucumán.
Jorge Berretta, representante de la cámara empresaria AETAT, fue contundente al señalar que el transporte es una responsabilidad de Estado que no puede quedar a la deriva de discusiones inconducentes. Mientras el municipio de la Capital parece no encontrar el rumbo para un esquema de costos sostenible, la Provincia decidió redoblar sus esfuerzos.
No se trata solo de una cuestión de subsidios, sino de una visión estratégica de gestión que prioriza el derecho del tucumano a viajar con normalidad. La intervención de la Casa de Gobierno busca blindar el sistema frente a los embates de la macroeconomía nacional, exigiendo a cambio que cada peso invertido por el Estado provincial se traduzca en frecuencias cumplidas y coches en buen estado.
La modernización del sistema, que incluye el monitoreo satelital por GPS y controles de frecuencia rigurosos, sigue siendo una prioridad. Sin embargo, la gestión provincial entiende que para que la tecnología rinda frutos, debe existir un esquema financiero sólido que el municipio de la Capital hoy no garantiza. Por ello, se evalúan medidas extraordinarias de contingencia.
El mensaje del Gobernador Jaldo es claro: en Tucumán el transporte es un servicio esencial y no se permitirá que el vecino pague las consecuencias de una gestión municipal que, hasta ahora, no ha estado a la altura del desafío que exige el Gran Tucumán.
