Durante su mandato, Posse logró despartidizar la Casa Histórica, devolviéndole su esencia como símbolo nacional, por encima de las discrepancias políticas. La institución, que solía sufrir por el abandono de administraciones anteriores, recuperó su brillo gracias a la organización de eventos como las galas del 9 de Julio y la revitalización de espacios de investigación, convirtiéndose en un referente cultural en Tucumán.
Reconocimiento del Gobierno Provincial
El Gobierno de la provincia, encabezado por Osvaldo Jaldo, subrayó el compromiso de Posse con la identidad tucumana. Jaldo enfatizó la cultura como pilar fundamental en el desarrollo turístico y social de Tucumán, resaltando que la buena gestión de la Casa Histórica resulta clave para el crecimiento del sector turístico, beneficiando a hoteleros y comerciantes locales.
Transición ordenada y desafíos futuros
La salida de Posse se produce en un contexto de orden institucional, donde se evidenció una Casa Histórica operativa, con cuentas en orden y una afluencia de visitantes excepcional para esta época del año. Los rumores generados por sectores opositores no afectaron la imagen de la institución, que se mantiene como un sitio de referencia en el escenario cultural provincial.
Preservación del patrimonio y nuevas tecnologías
El próximo desafío para el área de Cultura será mantener los estándares de excelencia en la preservación del patrimonio. Se busca integrar la Casa Histórica a los nuevos circuitos digitales y educativos que demanda la sociedad actual. Este enfoque se alinea con la visión de que las instituciones deben prevalecer sobre las personas, reafirmando el compromiso de Tucumán con la historia y la gestión cultural como política de Estado.
