El Bernabé (Tucumán, 13 de junio de 2026).- La Municipalidad de San Miguel de Tucumán ha lanzado una estricta campaña contra el vuelco ilegal de residuos, triplicando las multas y utilizando cámaras de videovigilancia para identificar a los infractores. Esta medida busca erradicar los basurales a cielo abierto en los bordes de la Capital.
La gestión integral de los residuos sólidos urbanos y la persistente proliferación de basurales a cielo abierto en la periferia de San Miguel de Tucumán se han convertido en una prioridad absoluta para el Municipio capitalino. Una auditoría de los registros de multas del Tribunal de Faltas Municipal y los mapas del Centro de Monitoreo Urbano reveló el inicio de esta agresiva campaña punitiva.
Este nuevo esquema normativo triplica las sanciones económicas, afectando a empresas de contenedores no habilitados y a particulares que descartan residuos en la vía pública. Las cámaras de seguridad son cruciales, permitiendo labrar actas automáticas con la identificación de las patentes vehiculares implicadas en el vuelco clandestino en esquinas críticas, descampados e inmediaciones de los accesos céntricos.
Tecnología y aumento de sanciones para el vuelco ilegal
Detrás de los masivos operativos de erradicación de basurales que las cuadrillas municipales despliegan diariamente en los accesos sur y este de la Capital, subyace una dura disputa por la eficiencia del servicio de recolección de residuos concesionado a empresas privadas. La Intendencia busca resolver deficiencias históricas en esta prestación, fundamental para la higiene urbana.
Al examinar el trasfondo presupuestario, es evidente que la gestión de Chahla utiliza el rigor de las multas como una herramienta de disciplina ciudadana y de presión hacia las prestadoras del servicio. Se exige un cumplimiento estricto de las frecuencias en los barrios más postergados para evitar que los vecinos recurran a la quema o acumulación de basura en la vía pública, un problema recurrente.
Presión a empresas concesionarias y disciplina ciudadana
Esta política de “Tolerancia Cero al mugriento” busca limpiar la imagen urbana de una Capital que arrastra décadas de abandono estructural en saneamiento básico. La Municipalidad configura una pulseada donde el orden se sostiene con tecnología y multas efectivas, buscando dejar atrás el clientelismo asociado a la escoba y el puntero barrial, marcando una nueva etapa.

